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Alfa cerrada con 3 amigos hosteleros: lo que rompió a la primera

Producto y plataforma

A mediados de diciembre llegó el primer momento de la verdad: enseñarle el producto a hosteleros reales, no a familiares amables que dicen que está muy bonito. Elegimos a tres dueños de restaurante que ya conocíamos del proceso de entrevistas, dispuestos a ensuciarse las manos. Les dimos acceso, una promesa de bug fixes en horas y una botella de vino por las molestias.

Una semana después teníamos la libreta llena de cosas que arreglar. La sensación fue la misma que se tiene siempre con los primeros usuarios: te das cuenta de que muchas cosas que dabas por evidentes no lo eran.

Lo que rompió en las primeras 24 horas

El primer día ya hubo cosas que no aguantaron:

  • El selector de hora de las reservas. Diseñado pensando en intervalos de 15 minutos. Uno de los locales trabaja con turnos de 30 minutos exactos y querían poder bloquear los huecos intermedios. El componente entero había que rehacerlo.
  • Los mensajes de confirmación por email. Llegaban a spam en Gmail. Diagnóstico: SPF y DKIM mal configurados. Lección aprendida sobre infraestructura de email que pensábamos que era trivial.
  • La importación de la carta existente. Uno de ellos quiso pegar su PDF de carta tal cual. Nuestro importador asumía formato estructurado. Pasamos de "pegar PDF" a un parseo asistido en cuestión de tres días.

Las tres iteraciones grandes en una semana

Cuando dices "iteramos rápido" suena bonito en una entrevista. En la práctica significa que un día decides que algo entero estaba mal y lo rehaces. Hicimos tres rediseños grandes en siete días:

  1. Plano de mesas. La primera versión era un canvas libre con drag and drop fino. Demasiado complicado. Lo simplificamos a una rejilla con plantillas predefinidas.
  2. Pantalla de servicio. La inicial mostraba todas las reservas del día en una lista. En el local de mediodía, con 60 cubiertos, era ilegible. Pasamos a una vista por turnos con tarjetas grandes.
  3. Onboarding. Lo habíamos hecho como un wizard de cinco pasos. La gente se aburría en el segundo. Ahora son tres pasos con datos mínimos, y todo lo demás se completa cuando aparece la necesidad.

Lo que nos sorprendió para bien

No todo fueron problemas. Tres cosas que les gustaron sin que las hubiéramos vendido:

  • La velocidad. La interfaz responde al instante. Comparado con las herramientas que estaban usando, esto solo ya valía media venta.
  • El editor de carta. Una vez resuelto el tema de la importación, editar un plato y verlo aparecer en la web pública en directo les pareció magia.
  • Que pudieran asignar permisos distintos a cada miembro del equipo sin tener que hablar con soporte.

Lo que nos llevamos a la beta

La alfa nos dejó una lista de 47 mejoras priorizadas. Las seis primeras eran críticas; el resto, deseables. Antes de pasar a la siguiente fase, las seis críticas se quedaron arregladas. La beta privada, con más restaurantes, era el siguiente paso. De eso va la próxima entrada.

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