Beta privada con 8 restaurantes: 0€ y un compromiso de 48h
En enero pasamos de tres amigos a ocho restaurantes. La elección no fue al azar: queríamos variedad. Una asadora castellana, dos cafeterías de barrio, un grupo con dos locales de cocina mediterránea, una hamburguesería, un japonés y una taberna con mucha barra. Tipologías muy distintas a propósito. Si funcionaba para los ocho, funcionaba para casi cualquiera.
El trato fue claro y por escrito: pagáis 0€ durante la beta. A cambio nos decís lo que falla, y nosotros lo arreglamos en 48 horas o explicamos por qué no podemos.
Por qué 48 horas y no una semana
Una de las quejas más comunes con software de gestión es que reportas un fallo y la respuesta es "lo añadimos al backlog". El backlog, en muchos casos, es donde los bugs van a morir. Quisimos romper esa dinámica desde el principio, aunque fuera incómodo a corto plazo.
48 horas era el tiempo justo para que el hostelero sintiera que importaba, pero suficiente para no precipitarnos con un parche peor que el bug original. Si algo no se podía arreglar en ese plazo (porque tocaba migración o porque había que esperar feedback de más usuarios), respondíamos con un plan y una fecha. Sin plazo, sin promesa.
Lo que nos pidieron y resolvimos
Una muestra de cosas concretas de esos dos meses:
- Lista de espera. Cuando un día está completo, poder anotar a un cliente y avisarle si se libera una mesa. Lo añadimos en una semana.
- Bloqueo rápido de huecos. Para esos días en que cae una boda privada y tienes que cerrar las reservas externas con un clic. Antes era un proceso de tres pasos; lo dejamos en uno.
- Notas internas en la reserva. "Cliente del jefe", "alergia al apio", "trae perro". Que los vea el equipo de sala pero no el cliente. Una funcionalidad pequeña que cambió mucho su día a día.
- Plantillas de email. Querían tocar el texto de las confirmaciones sin pedirlo a soporte. Lo ofrecimos con un editor sencillo.
Lo que descubrimos sin que nos lo pidieran
Los datos de uso real cuentan cosas distintas a las que cuentan los usuarios. Mirando los logs de aquellos dos meses descubrimos:
- La pantalla de servicio se abría en móvil mucho más que en desktop. Cambió cómo priorizamos el trabajo de responsive.
- Casi nadie usaba la vista de plano de mesas en horario de pico. Preferían la vista de lista. La vista de plano era para preparar, no para ejecutar.
- Las búsquedas de clientes por teléfono eran tres veces más frecuentes que por nombre. Optimizamos índices y autocompletado en consecuencia.
Lo que aprendimos de regalar el producto
Regalar genera una expectativa rara. La mitad de los betas estaban encantados de aportar; la otra mitad lo trataban como una prueba de bajo compromiso. Para el lanzamiento decidimos que los precios públicos tenían que ser claros desde el primer minuto, sin prueba gratuita eterna ni tarifas escondidas. Una conversación corta sobre dinero al principio evita muchos malentendidos después.
A finales de febrero, con la beta cerrada, quedaba lo último: dos semanas frenéticas para abrir las puertas al público. La siguiente entrada va de eso.