Reglas de email automáticas: lo escribes una vez, se envía solo
Hasta ahora, los emails automáticos eran un "todo o nada": confirmación al reservar y poco más. Ahora puedes definir reglas finas para cuándo y a quién mandas qué.
Hasta ahora, los emails automáticos eran un "todo o nada": confirmación al reservar y poco más. Ahora puedes definir reglas finas para cuándo y a quién mandas qué.
Lote de pulido visible: una vista pensada para tener encendida en una pantalla detrás de la barra durante todo el servicio, y un pase de densidad para que la app deje de derrochar pixels.
Dos lanzamientos grandes en el mismo día. El primero es para los que tenían que dibujar su sala en una servilleta; el segundo, para los que tienen carta de almuerzo distinta a la de cena y se pasaban editando todo el rato.
Sprint largo de pulido: web pública nueva, billing más amable y un pase serio de seguridad. Si llevabas tiempo sin entrar en restapro.es, ahora es otra cosa.
Tres cosas grandes en este lote: poder dar descuentos, salir de RestaPro de forma elegante (y dejarnos saber por qué), y dejar de pelear con el folio en blanco al escribir un email a tus clientes.
Las reseñas mueven más reservas que cualquier campaña que pagues. Pero pedirlas a mano cliente por cliente no escala. Por eso hemos integrado un flujo automático en RestaPro.
Si ya tienes tu carta colgada en una página propia o en Google Business, RestaPro puede tirar de ahí en lugar de obligarte a escribirla otra vez.
Lote de "ergonomía y cumplimiento": si vas a darle acceso a tu encargado o jefa de sala, ahora es un click. Y si te lo piden tus asesores, ya tienes página legal pública.
Hoy publicamos la primera versión de RestaPro. Es la culminación de meses pensando cómo debería ser una herramienta de gestión para hostelería que no te haga sentir que peleas contra ella.
A finales de febrero teníamos una beta funcionando bien con ocho restaurantes y una decisión tomada: el 19 de marzo abrimos al público. Eso nos dejaba unas dos semanas y media. Se sienten cortas. Y, efectivamente, lo fueron.
No queríamos lanzar a lo grande con bombo y platillo. Queríamos lanzar tranquilo: que cualquier hostelero pudiera entrar, registrarse, pagar y empezar a trabajar sin sorpresas. Suena modesto. Implica una lista de tareas larga.